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Final Cut Pro X Share

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Siguen apareciendo capturas de pantalla que van dando pistas de lo que viene con el Final Cut Pro X. En este caso del menú Share.

Menu Share de Final Cut Pro X.

Algunas conclusiones que pueden sacarse son:

  • Se puede exportar directamente a un DVD o Blue-ray además de tener la posibilidad de exportar directamente para las redes sociales, Vimeo y el iReport de la CNN.
  • Sigue existiendo el Export Movie. Los puntos suspensivos indican que hay opciones.
  • Sigue habiendo un export para audio.
  • Se puede exportar una secuencia de imagenes. Con un poco de suerte, esto incluya DPX.
  • Hay un Send to Compressor y un Export Using Compressor Settings. ¿Alguna pista más contundente de que va a seguir existiendo el Compressor?
Ventana Export To Apple Devices.

 

Esta ventana incluye un Show Details, que puede contener opciones extra como la calidad y tamaño o simplemente la posibilidad de ver los detalles pero no modificarlos. Difícil de saber a esta altura.

Monitor de progreso de los procesos en background.

 

Al igual que el Apple Aperture y el mismo Final Cut Pro 7 se puede ver en una ventana el listado de procesos activos en background y el estado en que se encuentra cada uno de esos. Estaría bueno poder ordenarlas por preferencia o al menos tener la posibilidad de pausar las tareas que preferimos procesar más adelante para priorizar las que nos urgen.

Ventana para crear un disco Blue-ray directamente desde el proyecto.

 

No sabemos aún si va a seguir existiendo el DVD Studio Pro, pero ya sabemos que podemos crear DVD y Blue-ray desde el mismo Final Cut Pro X.

Algunas de las cosas que se ve que se pueden personalizar son:

  • La unidad en que se va a grabar el disco.
  • Las capas que se van a grabar.
  • La plantilla de estilo que vamos a usar (hay que ver si pueden crearse plantillas propias).
  • El título del disco.
  • La acción que hace el reproductor al cargar el disco (ir al menú, reproducir directamente, etc.).
  • La posibilidad de que el video sea parte del botón mismo.
  • Una imagen o tal vez un video de fondo.
  • Una imagen con el logotipo de la empresa.
  • Una imagen con el título.

También posee una pestaña de ajustes avanzados y la posibilidad de ver el menú principal y el proyecto, aunque por ahora no podemos saber qué esconden estas opciones.

Más allá de que, por lo que se ve, es una autoría muy básica la que permite el FCPX, al menos desde este menú, para compartir versiones con el director, con la agencia o el cliente es más cómodo que tener que exportar nuestro armado para luego armar en el DSP un disco sin muchas pretenciones.

Hay que ver qué suerte corren los proyectos más avanzados de autoría de DVD.

Color viene incluído, según parece.

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A medida de que se acerca la fecha de salida del Final Cut Pro X se van filtrando más y más capturas de pantalla. En este caso se trata de unas veinte que muestran funcionalidades de corrección de color avanzadas. Básicamente, el Color está incluído dentro del FCPX y permite hacer correcciones primarias y secundarias.

Tenemos la posibilidad de utilizar estilos de color existentes y definir otros personalizados. Antes, en el FCP 7 teníamos que cargar un estilo de los favoritos, que agregaba un filtro más al clip. A diferencia de un estilo, como tenía el Color,  que sólo modifica los parámetros de los ajustes.

Existe la posibilidad de aplicar estilos existentes y crear nuevos

La herramienta tiene, al igual que el Color y tal como se vio en el sneak peak, la posibilidad de enmascarar un rango de color, lo que permite aplicar correcciones selectivas enmascarando aquello que deseamos corregir. En el ejemplo que se ve a continuación se muestra la máscara del resultado de seleccionar por color el uniforme del soldado. Si miramos atentamente en la parte derecha de la captura podemos notar que dice “Correction 1” lo que indica que se puede efectuar más de una corrección por clip a la vez, y que cada una de ellas tiene su máscara propia.

Máscara de selección por rango de color.

También se pueden aplicar shape masks, como las llamó Apple,  o power windows, como les llama el DaVinci, para sectorizar la corrección por zonas. Se selecciona un área con un círculo, una elipse, un rectángulo o un polígono y se le agrega un segundo perímetro que define hasta dónde se aplica la máscara generada y la difusión entre el área interna y externa de la máscara. Estos ajustes se pueden hacer en la ventana misma o ajustando los parámetros en la paleta de la derecha.

Una vista de los shape masks del Final Cut Pro X.

Una revelación interesante del menú Modify es que uno puede aplicar manualmente los renders (o bien que el background render no funciona para las correcciones de color avanzadas). Está todo bonito con el background rendering que promete el FPX pero si implica procesar 6 correcciones de color en un armadito largo en 2K, seguramente vamos a preferir tener control sobre qué partes renderear mientras hacemos ajustes y qué partes dejar para después. Hay dos opciones: Render All y Render Selection. Siendo que son capturas de pantalla filtradas es imposible saber si se trata de una opción sólo para ciertos casos o uno puede apagar el background rendering por completo.

El menú Modify posee opciones para renderear.

Que el Final Cut Pro X incluya el Color integrado tiene muchísimas ventajas. En el post El Apple Color escribí por qué me parecía que para los editores era mejor tener las herramientas de corrección de color integradas en el mismo software en lugar de tenerlo en una aplicación aparte, por gratis que fuera.

La inclusión de estas herramientas deja en claro que el Final Cut Pro X no está hecho para reemplazar al iMovie sino que está orientado a un mercado profesiona.

Final Cut Pro X – Duración del proyecto

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Uno de los temores que circulan es que con el magnetic timeline Apple no esté considerando aquellos proyectos en que la duración total es crítica. Tal es el caso de los comerciales, donde la edición considera constantemente la duración del armado cuadro por cuadro.

El siguiente ejercicio muestra que ya en el iMovie 11 está contemplado editar sin alterar la duración del proyecto.

Al insertar una transición podemos optar por dos opciones:

 

  • All – Maintain Clip Range
  • Half – Maintain Project Duration

Si el iMovie contempla este detalle, es de esperar que también lo haga el Final Cut Pro X.

Apple Motion 5 ¿una realidad?

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Se han filtrado capturas de pantalla que pueden o no ser reales, pero de serlo, indican que efectivamente existe un Motion 5 y parece que viene súper mejorado. Es interesante que, entre otras cosas, el Motion 5 tendría monitor de forma de onda, histograma y vectorscopio, herramientas imprescindibles para hacer postproducción con resultados aptos para broadcasting.

El Gran Olvidado: Apple Shake

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Todo el mundo se pregunta qué va a pasar con el Motion ahora que Final Cut Pro ya no es más Final Cut Studio. ¿Nadie se pregunta si, tal vez, no ha llegado el momento de que Motion y Shake se unifiquen en un producto?.

Apple Shake fue y sigue siendo, luego de su discontinuación, una poderosísima herramienta de postproducción. Se dice que la mayor parte del equipo de desarrollo migró desde Apple para unirse a las huestes de Nuke. Para Apple eso no debería ser un impedimiento para desarrollar una aplicación que reuna el know how de ambos.

Shake, al igual que el Nuke, está basado en una interfáz en la que las composiciones se realizan conectando nodos, lo que permite una versatilidad mayor, aunque la curva de aprendizaje se vuelva más larga.

Ojalá el futuro del Motion herede lo mejor del Shake más un poco de la magia que Apple pueda aportar al mundo de la postproducción.

Apple Color

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Con el anuncio de Final Cut Pro X surgieron muchas dudas acerca de si habrá o no una continuación de las otras aplicaciones que formaban la suite Final Cut Studio. Si bien durante el sneak peak no se ha hablado del tema, no me cuesta imaginar que Apple pueda discontinuar el Color en favor de la herramienta de correción de color que ha integrado en el FCPX.

Blackmagic Design compró hace un buen tiempo ya DaVinci y puso a la venta la versiónsoftware-only por mil dólares, una cifra más que razonable si uno tiene en cuenta que antes era un software reservado para las grandes suites de corrección con equipamiento de elevadísimos costos.

El DaVinci es un software de corrección de color orientado a un mercado en el que esta tarea la realizan expertos en el tema, y no a editores o artistas de online que, además de editar, pueden darle un look a una toma. Un proyecto va a una suite de DaVinci porque necesita no sólo de una corrección de color, sino de la mirada de alguien que puede aportar creativamente desde el color con conocimiento, experiencia y solidez en el tema.

Hoy el DaVinci es un software con un precio accesible y con una arquitectura completamente escalable. A partir de Julio, Blackmagic saca una versión gratuita limitada a un solo GPU y calidad máxima HD. ¿Vale la pena competir? Tal vez no.

Apple compró el Final Touch, lo adaptó y lo anexó al Final Cut Studio bajo el nombre Color como una solución para tener una buena herramienta de corrección de color de muy buen nivel sin tener que desarrollarla desde cero, pero nunca se terminó de integrar por completo al FCP.

Cuando termino un proyecto, como por ejemplo un comercial, el material editado va a pasar por las manos de un colorista, probablemente en un DaVinci o en un Scratch. El proceso implica sacar secuencia de cuadros en DPX, transferir o escanear el material fílmico mediante EDL o cualquier método que haga falta, pero siempre fuera del FCP. Esto es algo razonable dentro de un proceso donde se involucran distintos profesionales. Pero cuando soy yo quien va a hacer la corrección de color, los requisitos son otros.

Como editor, quiero poder hacer todo lo que necesite sin tener que exportar, mandar a otro programa y después volver al programa de edición con un material rendereado en otro lado. Usar el Color implica tener que tener en un track separado la versión de mi armado con corrección de color y que si me piden un cambio tenga que volver a llevar al Color el armado original con sus modificaciones y arreglármelas casi como si no hubiera hecho previamente todo el trabajo. Desde ya que hay posibilidades de simplificar esto, pero siempre se trata de un ida y vuelta entre el FCP y el Color. Por más “send to color” que utilice, no deja de tratarse de dos aplicaciones independientes una de otra.

Por lo poco que han mostrado en el sneak peak, el FCPX posee importantes herramientas de corrección primaria y secundaria que incluyen máscaras tanto bezier como por selección de color y luminancia integradas. La ventaja es obvia: uno puede hacer y deshacer ajustes de color durante la edición en forma no destructiva ya que siempre se puede volver a la herramienta y modificar los parámetros sin necesidad de salir del FCPX.

Claro que el Final Cut Pro ya tiene herramientas de corrección de color integradas, pero son sumamente básicas y han quedado obsoletas, aún cuando durante un buen tiempo superaron a las que tenía el Media Composer de Avid.

Las capturas de pantalla que circulan la web alcanzan para ver que el FCPX tiene capacidades de corrección de color heredadas del Apple Color como la posibilidad de aplicar estilos de una galería que trae el programa así como guardar los estilos personalizados:

 
Respecto de la herramienta en sí, se ha rediseñado el modelo de representación de los bajos, medios y altos tonos de un modo que parece ser aún más claro, pero por lo que dijeron en la presentación, sigue estando disponible el modo tradicional.
 

Otra característica no menor ya anunciada es que el material se analiza en background durante la ingesta para prepararlo para una posterior corrección de color automática. Acá hay que aclarar que esto no implica que dicha corrección se aplica por defecto, porque no se trata de eso. Una vez hecho el análisis de la toma, podemos pedirle al FCPX que imite el color de otra toma automáticamente. Luego podremos seguir ajustando el color nosotros mismos, pero partiendo de los ajustes que hizo el programa por nosotros o bien partir desde cero, claro.

Es importante comprender previamente que para aplicar correctamente un estilo de color y que se mantenga coherente a lo largo de una secuencia, primero debe realizarse la corrección primaria que consiste en igualar todas las tomas llevadas a un punto neutro. A partir de ahí, se aplica el estilo de color que se desee y se hacen ajustes subjetivos a cada toma. Cuando el FCPX analiza el material en la ingesta, lo que busca es recabar toda la información que pueda de la toma, que son perfectamente medibles y cuantificables como la saturación del color, la luminosidad y el contraste en las sombras, tonos medios y claros y analizar las curvas y niveles. De este modo, podrá hacer por nosotros este proceso y comparar los resultados del análisis de dos tomas para poder aplicar los ajustes necesarios para igualar una con otra.

Estará luego en nuestra experiencia y en nuestro ojo creativo darnos cuenta de si la corrección que aplicó el FCP es suficiente o si hay que realizar algunos ajustes, pero seguramente el resultado va a ser mucho mejor que cuando no se aplica ningún tipo de corrección de color por falta de tiempo o cuando quien edita no tiene suficiente experiencia y conocimientos para hacerlo manualmente. Después de todo, en muchos casos, el editor no hace la corrección de color sino para hacer más aceptable a los ojos las tomas durante el proceso de edición offline hasta tanto pasen por las manos de un experto, en una etapa posterior de postproducción.

¿Es Final Cut Pro X un iMovie con esteorides?

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Desde que Apple mostro el FCPX en la expo de la NAB (National Association of Broadcasters) no han parado de circular comentarios acerca de que se trata de una version del iMovie con esteroides. Muchos, inclusive, acusan a Apple de dejar de lado el mercado profesional para dedicarse a un público mas amateur.
La primera duda que me surge es qué es un editor profesional y cuáles son los parámetros para definir a alguien como tal en una actividad que no está regulada a diferencia de la medicina, el derecho, la ingeniería y tantas otras profesiones que necesitan de un título habilitante.

Un editor que vive de la edición es profesional sin importar si edita un largometraje, un corto, un programa de aire, de cable, un comercial, una boda o un institucional. En todo caso habrá niveles de calidad en el trabajo que hace, en especial comparado con gente del mismo rubro, ya que cada uno encierra sus particularidades.

Dicho esto, no creo que un proyecto hecho en 35mm sea necesariamente más profesional que uno hecho en DV. El presupuesto no hace a la calidad del proyecto. Desde ya que cuando se trata de grandes producciones y con buenos presupuestos se tiende a reunir mejores profesionales de cada área, sin embargo eso no hace que los que trabajan en proyectos más modestos no sean profesionales.

¿Se edita con las manos o con la cabeza?

En las típicas discusiones que tenemos los editores acerca de si es mejor el Final Cut Pro o el Avid Media Composer constantemente discutimos sobre las herramientas que tienen ambas aplicaciones y cuáles son sus venajas y desventajas.

Por alguna razón, pareciera ser que los fanáticos de Avid sostienen que con el Media Composer se puede narrar mejor, por la implementación del trimming tool o por lo que sea que tiene el Avid que el FCP no.
He llegado a escuchar algo de parte de un fan de Avid que me llegó a sorprender: “Un editor de Avid, a diferencia de un editor de FCP, sabe exactamente qué es un cuadro y qué son diez cuadros. Con el FCP no podés saberlo porque todo se hace a ojo”.

¿De verdad?. El FCP tiene muchísimas herramientas para manejarse con el teclado, cuadro a cuadro, por grupos de cuadros e inclusive sumando o restando directamente la cantidad de cuadros que uno desee en todas las operaciones del timeline y del trim.

Paradójicamente, muchos editores que consideran que se puede narrar mejor en una aplicación que en otra se molestan cuando alguien hace referencia al editor como si fuera un operador. Precisamente porque se edita con la cabeza y no con las manos es que no tiene tanto sentido discutir sobre las posibilidades narrativas de una aplicación, sino de sus posibilidades de operación.

Un procesador de textos no hace que uno pueda escribir mejor que con una máquina de escribir sino que ayuda a poder tener mejor organizado todo el texto y poder hacer cambios más practicamente. El que sabe escribir, lo va a hacer con cualquiera de las dos herramientas.

¿Entonces, somos editores u operadores?. El trabajo de editor encierra ambas cosas. Se puede ser un excelente editor con poca habilidad para manejar el programa que sea que utilicemos pero no al revés, del mismo modo que escribir rapidísimo en un teclado no hace que lo que se escribe pueda ser interesante. De todos modos es importante ser bueno como operador también, porque cuanto mejor nos llevemos con la herramienta que estamos utilizando vamos a poder concentrarnos más en lo que estamos haciendo y no vamos a distraernos en el cómo hacerlo.

“Muchos editores quieren editar en un sistema con las reglas de otro. Es el camino directo al tropiezo”.

El principal error que comenten muchos editores con muchas horas en el Avid es mapear el teclado del Media Composer en el Final Cut Pro y esperar que el FCP se comporte como un Avid sólo porque le mapearon las funciones al teclado. Son dos programas con enfoques distintos. Haciendo lo anterior, lo único que logran es tener un programa con lo peor de ambos a la vez, en lugar de aprovechar las ventajas que pueda tener uno por sobre el otro.

Esto es lo que creo que sucede cuando miran el FCPX y lo critican sin haberlo siquiera probado. Tratan de imaginar como harian en FCPX las cosas que suelen hacer en Avid del mismo modo en que las vienen haciendo y claro, cuesta imaginarlo. Es un cambio de paradigma, por lo que hay que adaptarse. Uno no se baja de una bicicleta para subir a una motocicleta y quejarse de que no se puede acelerar con los pies. En la moto se acelera con una mano. Pueden intentar pedalear, pero no va a dar mucho resultado.

iMovie con esteroides

Lo que más me divierte de la gente que afirma que el FCPX es un iMovie mejorado es que lo dicen sin haber usado nunca el iMovie 10 o, idealmente, el iMovie 11. Hace dos años se me ocurrió editar el cumpleaños de mi hija y no tengo ni la menor idea de por qué, pero decidí hacerlo en el iMovie 10.

Como usuario del Final Cut Pro desde la versión 1, cuando ni siquiera era compatible con PAL, reconozco que un poco raro me sentí, sin embargo había cosas como el “skimming” que enseguida me hicieron pensar ¿por qué el FCP no tiene esto?.

El Skimming, en los textos, consiste en dar una lectura rápida, identificando ideas o frases claves; no es necesario leer cada palabra del texto. Se lee la primera oración de cada párrafo y se trata de identificar las frases o palabras clave de cada uno de ellos. Al final se extraen y se anotan a fin de descubrir la idea general del texto.

La implementación del skimming en el iMovie era fantástica: podías sin siquiera tener que apretar el botón del mouse recorrer el material viendo lo que contenía un clip. Es más, ni siquiera había que cargarlo en un viewer porque lo hacías directamente en la ventana del browser.
La edición fue básicamente drag & drop y sentí que faltaban herramientas de ajuste fino y no me gustaba nada el precission editor que tenía como reemplazo del trim (en el iMovie 11 lo mejoraron considerablemente).

Pero lo que más me sorprendió es que en menos de dos horas, aún sin haber usado nunca antes el iMovie, tenía un armado más que decente del cumpleaños de mi hija que incluía clips con sonido directo, musicalización, transiciones, títulos, tomas estabilizadas y cambios de velocidad. Insisto, nunca antes había utilizado el iMovie, por lo que me seguramente con un poco de práctica lo haría mucho más rápido.
Las nuevas herramientas me parecieron fenomenales y, aunque que solas no alcanzaban para encarar un proyecto como los que enfrento profesionalmente, solo era cuestión de agregar cosas y no de sacar las que habían puesto.

Mirando hacia atrás, uno no puede sino pensar que el iMovie era una forma de hacer un beta test de las herramientas y el interface que proyectaban para el FCP. Es una forma por demás inteligente de probar un cambio tan radical como este sin que se filtre a la prensa. Dado el hermetismo de Apple respecto de sus desarrollos, lo mejor que podían hacer es testearlo de tal modo que se viera como algo del iMovie exclusivamente.

La nueva interfáz

La ventaja de rediseñar toda la aplicacion desde cero es que no hay que andar haciendo emparches, algo que intentó Avid con el no-tan-Smart Tool que implementó en el MC5, y que trajo más problemas que soluciones cuando quería, ni más ni menos, imitar la libertad que da el FCP para modificar la edición en el timeline.
¡Ya no hay viewer, qué horror!. En primer lugar, no podemos estar seguros de que no hay un viewer como tal, ya que el hecho de que no lo hayan mostrado no significa que no exista.

Desde ya que es claro que el nuevo enfoque implica usar un único monitor para todo, pero eso no tiene por qué ser algo negativo. En última instancia es una cuestión de costumbre íntimamente ligada al modo en el que estamos acostumbrados a utilizar los programas y en especial una necesidad atada al modo en que se edita en ellos.

Los keyframes y ajustes se hacen ahora en el timeline, lo que tiene muchísimo más sentido que hacerlo en una herramienta aparte. Dado los compound clips, los sync locks y el magnetic timeline podemos concentrarnos en la edición en el timeline sin tener que estar mirando cómo afecta contextualmente al resto los cambios que estamos haciendo. Un poco de esto se puede ver si hacemos la prueba en el iMovie 11 (para ello recomiendo hacer click en el ícono del timeline que intercambia las ventanas browser y timeline para que se asemeje más al FCPX).

Las cosas que le faltan

Es un tema que no tiene siquiera sentido tocar ya que no hay datos acerca de si tiene o no tal o cual herramienta, por lo que no perdamos tiempo, esperemos a su lanzamiento y veamos con datos reales si faltan cosas o no.

Ahora cualquiera puede editar

Desde ya que va a haber cada vez más gente que pueda editar. Algo que de hecho ya se viene viendo desde que los editores NLE reemplazaron a la moviola y a las salas de tape con edición AB/Roll en combinación con la diversificación y multiplicación de medios audiovisuales que existen hoy en día y que incluyen hasta Internet.

Si todas las herramientas que han agregado realmente simplifican el workflow, algo que no dudo, queda más tiempo disponible para hacer pruebas y ver opciones de armados de cada secuencia. Dicho de otro modo, más tiempo para dedicarle a editar, a contar historias, y menos tiempo perdido en la organización y búsqueda de las tomas. Más tiempo trabajando como editores y menos como operadores. Esto lejos de ser malo es algo bueno, porque en última instancia, va a seguir siendo nuestra capacidad para narrar generando climas, ritmo, tensión y emociones la que nos defina como mejores editores.